1. Apertura de la sesión.
Está es la oportunidad de las partes de presentar su visión del problema, sin interrupciones. Algunos autores consideran que el primer relato “coloniza” la historia, y por lo tanto el segundo relato es sólo una refutación y defensa contra el primero.
Ambas tratarán de ofrecer al
mediador un relato convincente de sus motivos y aspiraciones, opuesto al del
otro. Y también usaran la oportunidad para ventilar sus frustraciones y
emociones. Pero el mediador, desde su punto de vista, tiene el único propósito
de recoger la mayor cantidad de información posible. De esta información van a
salir los temas principales sobre los cuales va a girar la discusión, la
herramienta del mediador aquí es la escucha reflexiva.
La gran tentación a evitar
es la de ponerse a decidir quien de las partes tiene la razón, o quien está
equivocado. No es la tarea del mediador la de juzgar, las dos narrativas
merecen igual interés, así que el mediador pondrá igual atención hacia las dos
partes, tomando las notas necesarias y hará las preguntas adecuadas para
solicitar mas información, cuando lo necesite.
2. Discusión conjunta en el manejo de la narración.
Mientras cada uno de los
participantes en la disputa narra su parte de la historia los mediadores
manejan el proceso, establecen armonía y se preparan para identificar las
necesidades.
- Aplique las reglas, si es necesario (no interrumpir).
- Use lenguaje corporal para alentar y demostrar empatía.
- Trate activamente de entender lo que dice, y cómo se siente el participante en la disputa.
- Preste atención a los puntos principales.
- Haga preguntas abiertas para obtener mayor información sobre los hechos y acerca de cómo se siente la persona.
Resumir puntos en
disputa
Después de extraer los temas
principales, de los múltiples argumentos con que las partes se enredan en la
conversación, el mediador pasa al segundo paso, que es el de establecer
prioridades en la lista de temas. Esto ayudará a las partes a identificar y
clarificar sus propios intereses y necesidades.
Los temas toman una nueva realidad para ellas, y ahora pueden ser ordenadas de
acuerdo a su urgencia o importancia. Esta categorización de los temas se hace
agrupando temas generales y yendo luego a los aspectos específicos. Esto
mueve la discusión de una posición centrada en los intereses propios, hacia un
estilo de pensamiento dedicado a la solución de problemas conjuntos. Las partes
se ven invitadas a mirar a una lista de problemas comunes, descriptos de un
modo neutral por el lenguaje del mediador.
Es importante, usar
los temas para diferenciar qué se puede mediar y qué no es mediable. Lo que es
mediable es aquel tema que puede ser identificado y resuelto con los recursos
que las partes tengan disponibles. Las diferencias de personalidad que hicieron
fracasar al matrimonio no son mediables: conseguir una distribución equitativa
de lo que las partes tienen es mediable. Si el mediador se mantiene firme, va a
demostrar que es posible rescatar objetivos claros de la confusión emocional, y
esto va a ser muy útil como ejemplo para las partes.
Resumir las soluciones más adecuadas
En este momento del proceso, algunas opciones para soluciones se han delimitado. El mediador estará en condiciones de verbalizarlas a las partes en reunión conjunta, ofreciéndolas para su aceptación. Habrá mas correcciones y regateos de último momento, pero ya las partes están discutiendo temas unificados en una propuesta hecha de modo claro. Todos los temas no relacionados se dejan de lado.
3.Cierre de sesión de la mediación
Describir el acuerdo, y recibir últimas sugerencias de las partes.
Después de uno o varias
rondas de caucus, el mediador sabe cuales son las áreas de acuerdo de las
partes en temas sustantivos y de procedimiento, y ahora esta listo para tratar
de cerrar el proceso. El mediador revela los términos del acuerdo
apropiadamente, después que las partes se han vuelto a juntar en sesión
conjunta. Este informa a las partes de los puntos y las condiciones a las
cuales han accedido y verifica que haya acuerdo explícito de parte de cada una
de las partes.
A partir de allí, se embarca en la tarea de redactar el acuerdo con la ayuda de las partes usando términos claros y positivos, y nunca usando la coacción. Uno de los objetivos del mediador ahora es el de registrar efectivamente el entendimiento de las partes. Esto requiere organización, precisión y un registro escrito que identifica quien accedió a que, y como, cuando, donde y algunas veces por que, los términos del acuerdo se van a implementar.
El diseño y el contenido del acuerdo son importantes por que frecuentemente este es el único registro escrito de los términos del entendimiento de las partes y el contrato entre ellas. Dado que preparar el acuerdo escrito requiere trabajo mental y tiempo, permita suficiente tiempo dentro de la sesión de mediación para terminar esta tarea.
El mediador deberá también
explorar con las partes:
- La oportunidad de hacer una revisión legal antes de firmar el acuerdo;
- La opción de reunirse de nuevo si encuentran un impasse al implementar los términos de su acuerdo;
- Revisar con ellos la confidencialidad de la sesión.
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